• +58-0212-789-6543
  • contacto@kreativagencia.com

El Caracazo: del quiebre de la democracia al mito revolucionario

El Caracazo. Manifestantes intentan voltear un autobús

El Caracazo: del quiebre de la democracia al mito revolucionario

El 27 de febrero de 1989 estalló El Caracazo. Jornada que pasó a la historia como el momento en que la democracia de partidos instaurada en Venezuela desde 1958 colapsó. Los motivos que causaron el estallido social ha sido base del discurso ideológico de Hugo Chávez. Este proyecto político que arribó al poder en 1998 lo interpretó como la «génesis revolucionaria».

Los motivos que causaron el estallido social que tuvo su epicentro en la ciudad de Caracas, ha sido base del discurso ideológico que ha sustentado el proyecto político que arribó al poder en 1998 liderado por Hugo Chávez, el cual le ha dado un enfoque en su interpretación con el fin de forjar una suerte de génesis revolucionaria.

El día de la furia

La jornada del 27 febrero comenzó con aparente normalidad en las horas madrugadoras de Caracas y sus poblados satélites. Las personas pretendieron aquel día lunes iniciar sus labores con normalidad, sin embargo las perturbaciones se dieron desde primera hora.

En las colas para tomar las busetas desde la ciudad de Guarenas para Caracas los choferes adelantaron los acuerdos de aumento del pasaje, cobrando más del 30% pactado con el gobierno nacional, pretendiendo tarifas de 16 bolívares, el doble de lo establecido. Se desconoce a ciencia cierta que acción originó la violencia, pero las protestas no se hicieron esperar. Desde la mañana de ese 27 de febrero el país estalló sin aparente control.

Las manifestaciones por el alza del del pasaje interurbano quedaron como un hecho aislado en el transcurso del día. El centro de la jornada se concentró en el saqueo de alimentos, electrodomésticos, repuestos de carros, ropa y calzado, etc. La sociedad demostraba un hastío ante las incapacidades que desde 1983 -con el “viernes negro”- habían debilitado la economía real del ciudadano de la “Gran Venezuela” de los setenta.

Descontrol en vivo y directo

Los disturbios fueron transmitidos en vivo y directo por los medios de comunicación sin ningún tipo de edición. Así se dieron a conocer los niveles de acaparamiento de alimentos desaparecidos o regulados en los almacenes de los comercios, aumentando la frustración. Paulatinamente más personas se sumaron a los saqueos. En contraparte, la delincuencia aprovechó el caos para cometer fechorías encubiertas en la rabia popular.

Las fuerzas del Estado estuvieron ausentes durante el 27 de febrero en el control de la situación. Este factor, junto con la divulgación de los saqueos, contribuyó a que el caos se expandiera por todo el país. En el caso de Caracas, la Policía Metropolitana se encontraba en huelga, y no accionó plan alguno. El 28 de febrero el gobierno nacional puso en marcha el Plan Ávila al mando del ejército. Los resultados fueron terribles. Los muertos se contaron a más de 300 en cifras oficiales, aunque algunos hablaron de miles de venezolanos asesinados.

¿Necesitas una agencia digital de contenidos?

La crisis y quiebre de la democracia

El Caracazo, si bien tomó el nombre en referencia a la capital de Venezuela, no se limitó a esta ciudad. Los disturbios se extendieron por las principales ciudades del país, como Maracaibo, Barquisimeto y Mérida. Junto al dolor de las personas que vieron a sus familiares morir y la impotencia de comerciante al ver sus locales destruidos, la principal afectada fue la democracia venezolana.

Es cierto que el sistema democrático inició un declive con el “viernes negro” de 1983, que limitó el consumo del venezolano, pero fue el Caracazo el evento que agravó la crisis, ya que afectó el nervio social, el cual había sido el músculo de los partidos políticos, especialmente de uno masas como Acción Democrática y que estaba en el poder aquella jornada.

El país se hizo ingobernable y el plan de ajustes de la economía no pudo ser realmente aplicado. A la crisis social del Caracazo se sumó la crisis política. Las intentonas golpistas del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, y la destitución de CAP en 1993. Finalmente, una profunda crisis financiera terminó colapsando las ya socavadas estructuras del país.

El mito revolucionario sobre El Caracazo

El divorcio entre la sociedad venezolana y el sistema de partidos resultó en el auge de la antipolítica. Tanto de sectores ligados con la izquierda como en empresarios, académicos y conservadores. Se hablaba de la necesidad de una figura fuerte, «un Gómez o Pérez Jiménez». La gente pedía «alguien» que detuviera la corrupción y la burocracia que habían destruido a Venezuela.

Así pues, los sectores de izquierda del país sostuvieron que el Caracazo fue una clara evidencia del rechazo popular a las políticas neoliberales anunciadas por Carlos Andrés Pérez en 1989, por lo que dicha animadversión correspondía con el apego a las propuestas que esos sectores promovían. Esta postura marcó parte del discurso político de la izquierda venezolana, sustentando que el Caracazo fue la génesis del movimiento revolucionario contemporáneo, su lucha era lucha anti neoliberal del pueblo.

¿Contra qué se levantó el pueblo?

El 27 de febrero se produjo, pero los cambios económicos aun no se habían aplicado por completo. Solo aumentó la gasolina en un medio de bolívar. Es lo que lleva a pensar que lo ocurrido fue producto de la rabia y la frustración popular. Descontento por un lustro de controles y desabastecimiento, contrarios a una economía liberalizada. Esto realmente movió a la gente.

Con la crisis política subsiguiente, el discurso del rechazo al neoliberalismo siguió alimentando las demandas en las tendencias de izquierda. La opinión pública contra la corrupción marcó el pulso de la crítica en noticieros y telenovelas como Por Estas Calles. A Carlos Andrés Peréz se le juzgó y destituyó pública y jurídicamente como corrupto, mas no por neoliberal. Vemos así cómo El Caracazo -producto anti neoliberal- se constituyó en un mito creacionista.

Para conocer otros enfoques sobre el 27-F sugerimos revisar el libro de Mirtha Rivero aquí

¡ Difunde nuestro contenido ! Gracias
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
Print this page
Print
Carlos Franco

Deja tu mensaje