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La penumbra del Banco Latino: orígenes de la crisis financiera venezolana de 1994

La penumbra del Banco Latino: orígenes de la crisis financiera venezolana de 1994

La intervención del Banco latino y la crisis financiera venezolana de 1994
La Caída del Banco Latino y la crisis financiera venezolana de 1994

El colapso y Crisis Banco Latino en 1994 trajo como consecuencia una profunda crisis del sistema bancario, reflejo del mal manejo de políticas financieras como consecuencia de los problemas de supervisión sobre la banca. Sin embargo, un declive de tales características requiere de un enfoque multidimensional en su análisis para una comprensión integral. La caída del Banco Latino está asociada a la crisis financiera.

Si bien nos acercaremos a elementos económicos que llevaron al quiebre del banco y la crisis posterior, debemos acotar que esta se estructuró en diversas escalas, reflejando el desorden político, económico y social en la crisis de la democracia representativa en Venezuela.

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Las cuentas públicas

Los estudios consultados en torno a la crisis, establecen que el crecimiento del Banco Latino a inicios de 1990 se dio con la llegada de Carlos Andrés Pérez al gobierno en 1989, quien designó a Pedro Tinoco presidente del Banco Central de Venezuela, lo que incrementó el ingreso de cuentas públicas a la institución, particularmente en fideicomisos. 

El auge no se dio en función a un hito único, ya que el mismo se desarrolló de forma escalonada desde 1974 hasta 1992. El periodo 1982-1984 es el más importante para entender el crecimiento del Latino, ya que logró captar numerosas cuentas públicas. Fue una política agresiva que emprendió Tinoco para la transformación del sector bancario en el país.

Entre 1983 y 1988 se firmaron los principales acuerdos para el manejo de los fideicomisos de las empresas públicas petroleras. Así el banco se hizo de las cuentas de las filiales de PDVSA como Corpoven, Maraven, Lagoven e Intevep. La captación de cuentas públicas en el Banco Latino se dio de forma paulatina durante la década de 1980.

El Índice de Activos es otro de los elementos que permiten ver la posición del banco a mediados de los ochenta. Para la época era el quinto banco del país, aunque esto representaba una rentabilidad real muy baja, del 15%.  En realidad se ubicaba como el onceavo ente del país en este renglón .

El banco de Tinoco y Pérez

Para finales aquella década, actores importantes de la cúpula banquera del país expresaron la necesidad de transformación de la banca. Principalmente estaban abocados a la mejora de los mecanismos de supervisión, para hacerlos más eficientes dentro de una dinámica de apertura, que permitiera una superación del sector en función a una rentabilidad real y competitiva; en pocas palabras era liberar a la banca de la cápsula rentista.

Estos fines se dinamizarían a través de medidas y propuestas como la fijación libre de las tasas de interés según los ponderados del mercado, la incorporación de inversiones extranjeras para el sector, la libre dinámica en la oferta de productos financieros, mejores y eficientes puentes con el sector público, y la incorporación de la banca universal al sistema financiero venezolano.

En medio de este marco de transformaciones, el Banco Latino no solo
fue uno de los beneficiados con la expansión en sus actividades, sino una pieza elemental de ensayo en las nuevas directrices para el sector bancario. Por esto, periodísticamente, al Latino se le llamó el «Banco de Pérez».

Con la designación de Tinoco como presidente del BCV, la conducción del Latino recayó en Antonio Ugueto Trujillo, quien estuvo al frente hasta septiembre de 1992. Posteriormente la presidencia del banco la asumió Gustavo Gómez López hasta diciembre de 1993. Estos actores llevarían al “Banco de Hoy” del auge a la penumbra en unos 37 meses.

Aquí puede consultar más información sobre el caso del Banco Latino

Auge sin control

Para finales de 1993 el Latino era el segundo banco comercial más grande de Venezuela y el número uno en depósitos de ahorro. Contaba con activos por aproximadamente 5000 millones de dólares al cambio de la fecha. El banco engrosó así su capital en función de su expansiva cartera de ahorristas, la adquisición de nuevas cuentas pública e inversiones crecientes en el sector inmobiliario.

A nivel Internacional el grupo estaba constituido por el Banco Latino NV de Curazao, el Banco Latino de Colombia con sede en Bogotá, el Banco Latino Internacional en Miami-Florida, el Interunion Bank N.V en sociedad con el grupo holandés ING y una oficina de representación comercial para Europa con sede en París, Francia. La estructura del Banco Latino se proyectó en el Grupo Financiero Latino como consecuencia del auge descontrolado, concentrando 64 empresas dentro y fuera de Venezuela.

Uno de los ejes del crecimiento fue la captación de ahorristas, fundamentalmente atraídos por las altas tasas pagadas a los depósitos a plazo. Este procedimiento a su vez fomentó el ahorro en bolívares, pero ocasionó un daño patrimonial al banco, siendo afectados los activos del mismo por la cancelación de los altos compromisos ofertados.

Esta situación generó un fuerte desbalance de pagos, que llevó a la intervención. Las pocas medidas de supervisión en el escenario de transición en las políticas económicas del país, tejieron una realidad sin control.

Colapso y Crisis del Banco Latino

El desbalance de pagos se hizo cada vez más evidente para mediados de 1993. A finales de ese año el panorama electoral devino en un pánico que afectó directamente al Latino. El banco que estaba inmerso en estrategias polémicas para solventar el déficit creciente. Los rumores incidieron en una corrida de fondos que resultó definitoria para esta institución. Se calcula la salida de unos 1.800 millones del dólares en capitales.

El 13 de enero de 1994 el Latino fue excluido de la Cámara de Compensaciones por incumplir con los compromisos. La deuda estimada del Latino para con el Banco Central de Venezuela era de aproximadamente el 17% de sus depósitos, unos 23.000 millones de bolívares. La intervención a puertas cerradas se decretó el día 21 de enero de 1994.

Aquí puede leer la entrevista que Gustavo Gómez López ofreció en 1996 sobre el caso de las Crisis Banco Latino.

Tras la intervención se inició la mayor crisis financiera de la historia contemporánea del país. La crisis se tradujo en el colapso de 58 instituciones, que representaban el 62,26% de los depósitos nacionales. Se estima que fueron afectados unos 6.360.269 depositantes. El costo general de la crisis se estimó en unos 7.300 millones de dólares. Al ser el segundo banco comercial del país, el Banco Latino inició un efecto dominó que resultó incontrolable.

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Carlos Franco

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